Buscar

«Te he contado alguna vez algo sobre nuestra familia? Creo que no, y por eso empezaré a hacerlo enseguida. Papá nació en Fráncfort del Meno, y sus padres eran gente de dinero».

8 de mayo de 1944

Anne llama a su padre «Pim». Durante el tiempo que viven escondidos, él es un pilar de calma para los demás. Es el único de las ocho personas del escondite que sobrevive al campo de concentración de Auschwitz. Tras su regreso, dedica su vida a la publicación y difusión del Diario de su hija.

Una infancia privilegiada


Otto Heinrich Frank nace el 12 de mayo de 1889 en Fráncfort del Meno, en el seno de una familia judía liberal. Es el segundo de cuatro hermanos (Robert, Otto, Herbert, Helene) y vive una infancia feliz y privilegiada. Su padre, Michael, es un empresario exitoso, socio de varias empresas, que en 1896-1897 funda el banco Michael Frank.
 

Alice y Michael Frank le dan mucho valor a la educación: Otto toma clases de música, aprende a montar a caballo y desde chico participa de varios viajes interesantes. Los Frank concurren de forma asidua al teatro y a la ópera, cultivan un amplio círculo de amigos y son muy hospitalarios.

1._aff_lef_phot_0030_008.jpg

Otto a los once años, Fráncfort, hacia 1901. © Anne Frank Fonds, Basel

2._aff_lef_phot_0250_005.jpg

Leni, Robert y Herbert (atrás), Otto (adelante) en el jardín de la Mertonstrasse, Fráncfort, 1901. © Anne Frank Fonds, Basel

3._aff_lef_phot_0017_002.jpg

Otto con su madre, Alice Frank. © Anne Frank Fonds, Basel

Tras terminar la escuela secundaria, Otto estudia primero un año en la Universidad de Heidelberg y luego se va a Nueva York para hacer unas prácticas en la tienda Macy’s. En el verano de 1911, Otto regresa a Alemania y consigue trabajo en una empresa de construcción metalúrgica de Düsseldorf.

4._aff_lef_phot_0030_017.jpg

Otto en Nueva York hacia 1910. © Anne Frank Fonds, Basel

Otto Frank en la Primera Guerra Mundial


Cuando estalla la Primera Guerra Mundial en el verano europeo de 1914, Otto es reclutado por el ejército alemán. Entre 1915 y 1918, sirve como soldado de artillería en el frente occidental y, finalmente, como teniente. Por su mérito militar, es condecorado con la Cruz de Hierro.

5._aff_alf_phot_1487_001_032.jpg

Otto como soldado de artillería durante la Primera Guerra Mundial. © Anne Frank Fonds, Basel

6._aff_lef_phot_0034_002.jpg

Otto y su hermano Robert hacia 1915. © Anne Frank Fonds, Basel

Período de entreguerras y matrimonio


Al terminar la guerra, Otto y sus dos hermanos se incorporan al negocio familiar.
 

Una parte sustancial de la fortuna de los Frank se había destinado a la compra de bonos de guerra durante la contienda. Con la derrota de Alemania, la familia pierde así una parte considerable de su capital. Diez años más tarde, la Gran Depresión empeora la situación financiera del banco y de la familia. Al mismo tiempo en la República de Weimar las corrientes antisemitas se vuelven cada vez más virulentas.
 

En 1925, Otto, de 36 años, se casa con Edith Holländer, once años más joven. La joven pareja se instala en Fráncfort, primero en casa de los padres de Otto y, desde 1927, en un cómodo apartamento que rentan en Marbachweg.

bild6.jpg

Fiesta de boda de Otto y Edith Frank-Holländer, Aquisgrán, 1925. © Anne Frank Fonds, Basel

bild7.jpg

Otto y Edith de luna de miel en San Remo, 1925. © Anne Frank Fonds, Basel

Pronto se convierten en padres: Margot nace en 1926 y Anne en 1929. Edith y Otto son padres cariñosos y modernos; las niñas se vuelven el centro de la vida familiar.

bild8.jpg

Otto con Margot y Anne, 1930. © Anne Frank Fonds, Basel

Emigración a los Países Bajos


Las condiciones de vida en Fráncfort son cada vez más críticas para la joven familia: el banco de los Frank atraviesa dificultades debido a la desoladora situación económica de la posguerra. En 1932 debe declararse en quiebra y a principios de 1934 es liquidado. La situación, ya agobiante para la familia, se vuelve más y más opresiva con el ascenso del nacionalsocialismo, lo que echa por tierra toda perspectiva laboral en Alemania. Con la llegada del partido nazi al poder en 1933, aumenta rápidamente la persecución de la comunidad judía. A Otto se le vuelve difícil mantener a su familia. Ya en la primavera de 1933 se restringe el acceso de los niños judíos a las escuelas y se les asignan pupitres separados. Margot, que está en segundo curso, se ve directamente afectada por las medidas.

Buddy, sobrino de Otto, sobre las razones para huir de Alemania. © Anne Frank Fonds/AVE

Un nuevo hogar en Ámsterdam


Edith y Otto deciden abandonar Alemania con sus hijas. Erich Elias, el marido de Leni, la hermana de Otto, pone a su cuñado en contacto con la empresa Opekta, para la que Otto deberá establecer una sucursal en Ámsterdam. En el verano europeo de 1933, Otto se traslada a Ámsterdam; en diciembre lo siguen Edith y Margot y un poco más tarde la llevan a Anne.
 

Otto y su familia viven en la zona de Merwedeplein, en un suburbio moderno del sur de Ámsterdam. Se vinculan con otras familias alemanas emigradas.

10._familie_mervedeplein.jpg

Margot, Otto, Anne y Edith en Merwedeplein, Ámsterdam, 1941. © Anne Frank Fonds, Basel

En varias oportunidades Otto pasa las vacaciones con sus dos hijas en casa de la familia Elias-Frank en Basilea o en Sils Maria, en el cantón suizo de los Grisones. Mientras tanto, Edith visita a su madre Rosa Holländer en Aquisgrán. Las familias Frank y Elias pasan mucho tiempo juntas: en verano van a la playa, a las montañas o salen de picnic; en invierno suelen ir a patinar sobre hielo.

bild10.jpg

La familia Frank de picnic con dos amigas, 1932. © Anne Frank Fonds, Basel

bild11.jpg

Otto con Margot y su sobrino Buddy Elias practicando deportes de invierno en Suiza, 1930. © Anne Frank Fonds, Basel

Más capítulos

Otto forma un pequeño equipo de empleadas y empleados en Ámsterdam que lo ayudan con la distribución de los productos Opekta. Entre ellos están Johannes Kleiman, Victor Kugler, Miep Gies y Bep Voskuijl, que trabajan en las oficinas, y el padre de Bep, Johannes Voskuijl, que es el jefe de almacén de la empresa. Otto y su familia mantienen una relación estrecha y amistosa con ellos y con el esposo de Miep, Jan Gies.

13._opekta_of_u._helfer.jpg

Otto con su personal. Son una ayuda crucial durante la vida en el escondite. De izquierda a derecha, Miep Gies, Johannes Kleimann, Otto, Victor Kugler y Bep Voskuijl. En la foto falta Jan Gies. Ámsterdam, hacia 1935. © Anne Frank Fonds, Basel

En agosto de 1939, las fuerzas armadas de la Alemania nazi invaden Polonia, y pocos días después Francia y el Reino Unido declaran la guerra a Alemania. Otto y su familia aún confían en que los Países Bajos se mantengan neutrales como había sucedido en la Primera Guerra Mundial. Pero poco después las tropas alemanas ocupan Dinamarca y Noruega, y el 10 de mayo de 1940, los Países Bajos. El exilio supuestamente seguro de la familia Frank se convierte en una prisión.
 

En los territorios ocupados, los alemanes aplican de inmediato sus políticas antisemitas. Se aprueban numerosas disposiciones antijudías. Se obliga a la población judía a llevar la estrella de David, se los excluye de la vida pública y se los amenaza. En 1941, en una primera razia, los invasores alemanes deportan a más de 400 hombres judíos al campo de concentración de Mauthausen. Pronto los judíos holandeses se ven obligados a entregar sus radios, ya no pueden ir al teatro, al cine o a las piscinas públicas. A los niños judíos ya no se les permite asistir a escuelas no judías, andar en bicicleta o utilizar el tranvía. Además, los judíos deben depositar su dinero en cuentas bloqueadas del banco Lippmann-Rosenthal.
 

Otto Frank se ve obligado a renunciar a su empresa y cederla a sus empleados más cercanos.

«Papá está mucho en casa últimamente; en la oficina no tiene nada que hacer. No debe de ser nada agradable sentirse un inútil. El señor Kleiman se ha hecho cargo de Opekta y el señor Kugler, de Gies & Cía., la compañía de los sucedáneos de especias, fundada hace poco, en 1941.

Hace unos días, cuando estábamos dando una vuelta alrededor de la plaza, papá empezó a hablar del tema de la clandestinidad. Dijo que será muy difícil vivir completamente separados del mundo. Le pregunté por qué me estaba hablando de eso ahora.
—Mira, Anne —me dijo—. Ya sabes que desde hace más de un año estamos llevando ropa, alimentos y muebles a casa de otra gente. No queremos que nuestras cosas caigan en manos de los alemanes, pero menos aún que nos pesquen a nosotros mismos. Por eso, nos iremos por propia iniciativa y no esperaremos a que vengan por nosotros.
—Pero, papá, ¿cuándo será eso?
La seriedad de las palabras de mi padre me dio miedo.
—De eso no te preocupes, ya lo arreglaremos nosotros. Disfruta de tu vida despreocupada mientras puedas». 

Diario, 5 de julio de 1942
 

Otto y Edith Frank intentan preservar a sus hijas de las preocupaciones. Organizan fiestas de cumpleaños y tardes de cine. Desde el principio, Otto es un padre excepcionalmente cariñoso y dedicado.

Jetteke Frida, la mejor amiga de Margot, sobre Otto. © Anne Frank Fonds/AVE

En el verano de 1941, aumenta la frecuencia de las deportaciones y la vida cotidiana se hace cada vez más difícil para los judíos de los Países Bajos, de modo que Otto Frank empieza a buscar un escondite para él y su familia. Lo encuentra en la parte trasera de su edificio de oficinas, en el número 263 de la calle Prinsengracht. Junto con sus colaboradoras y colaboradores más cercanos, prepara el paso de su familia a la clandestinidad.
 

En enero de 1942, la dictadura nazi decide exterminar a toda la población judía. Poco después comienzan las deportaciones sistemáticas de judíos. Cuando el 5 de julio de 1942 Margot recibe una citación por escrito para presentarse a un supuesto servicio de trabajo en Alemania, Otto y Edith deciden inmediatamente poner a la familia a salvo en el lugar preparado.
 

El 6 de julio de 1942, la familia Frank se esconde en la casa trasera de Prinsengracht 263. Le siguen los tres integrantes de la familia van Pels y, más tarde, Fritz Pfeffer. Las ocho personas escondidas son ayudadas por el personal de Otto.

14._familie_frank_kopie.jpg

Otto le muestra a una visitante la entrada secreta a la casa de atrás. © Anne Frank Fonds, Basel

El 4 de agosto de 1944, tras más de dos años en la clandestinidad, las ocho personas del escondite son denunciadas y detenidas por la Gestapo, que las lleva al campo de tránsito de Westerbork. Un mes después, la familia Frank es deportada a Auschwitz. El 5 de septiembre de 1944 llegan al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Otto es separado de su mujer y de sus dos hijas.
 

El 27 de enero de 1945, completamente agotado y gravemente enfermo, es testigo de la liberación del campo por los rusos. Gracias a que estaba en el pabellón de enfermos, logra eludir la marcha de la muerte de los prisioneros hacia el Oeste.

Otto relata cómo sobrevivió a Auschwitz.

El regreso de Otto a los Países Bajos comienza el 23 de febrero. Primero lo llevan en tren a Katowice, Polonia. Allí se entera por testigos de la muerte de su esposa Edith. A principios de abril, sigue hasta Odessa, en el Mar Negro. El 2 de mayo sube a un barco que lo lleva a Marsella. Escribe un telegrama a su hermana Leni en Basilea: su primera señal de vida en más de dos años. Otto Frank llega a Ámsterdam el 3 de junio. Todavía no sabe nada del destino de sus hijas.


 

Después de la guerra, Otto Frank no tiene patria, dinero ni hogar. Regresar a Alemania está descartado, y viajar a reunirse con su familia en Basilea es imposible sin pasaporte. Vive con Miep y Jan Gies en Ámsterdam. Busca incansablemente a sus dos hijas mientras trata de volver a empezar algún negocio.

15._letter_otto_frank_auschwitz_february_1945.jpg

Primera carta de Otto a su madre tras la liberación del campo de exterminio, Auschwitz, 1945. © Anne Frank Fonds, Basel

En julio de 1945, la Cruz Roja Internacional confirma que Margot y Anne han perecido en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Recién ahora Miep Gies le entrega a Otto el álbum a cuadros, los dos cuadernos negros y las más de 200 hojas sueltas de Anne que había rescatado tras la evacuación forzosa de la casa de atrás.
 

En el otoño europeo, Otto comienza a leer los textos de su hija. Pronto toma la decisión de publicar el legado de Anne. A partir del diario de Anne (versión A), una parte del diario que Anne había empezado a reescribir (versión B) y cuatro textos de los cuadernos, Otto Frank produce un texto mecanografiado (versión C). Se lo enseña familiares y amigos, así como a numerosas editoriales de los Países Bajos. En el verano de 1948, la editorial Contact publica la primera edición del Diario con el título Het Achterhuis (La casa de atrás).

Otto Frank continúa viviendo en Ámsterdam con Miep y Jan Gies. Divide su tiempo entre el Diario, el intento de reconstruir su negocio y los amigos. También se pone en contacto con una antigua vecina de Merwedeplein, Elfriede Geiringer-Markovits (Fritzi). Había conocido a su hija Eva en el campo de concentración de Auschwitz. Madre e hija han sobrevivido a Auschwitz, al igual que Otto, pero Fritzi ha perdido allí a su marido y a su hijo.

Eva Schloss relata cómo se conocieron su madre, Fritzi Geiringer-Markovits, y Otto después de la liberación. © Anne Frank Fonds/AVE

En 1952, con 63 años, Otto se muda a Basilea para vivir con su hermana Leni Elias. Un año después, Otto y Fritzi Geiringer se casan. Viven con la familia de Otto en la casa de la Herbstgasse, en una pequeña habitación en la buhardilla. En 1961 se mudan a Birsfelden, cerca de Basilea.

16._otto_frank_fritzi_geiringer_hochzeitstag.jpg

Otto y Elfriede (Fritzi) Geiringer-Markovits en su boda, Ámsterdam, 1953. © Anne Frank Fonds, Basel

Otto sobre el momento en que recibió el diario de Anne de manos de Miep Gies.

Hasta su muerte el 19 de agosto de 1980, Otto Frank vive comprometido con la difusión del diario de su hija. Quiere que el mensaje de su hija llegue a todo el mundo.
 

En 1963, Otto funda el Fondo Anne Frank de Basilea y lo designa su único heredero.

17.16358002.jpg

Otto con un grupo escolar en Italia, 1963. © Anne Frank Fonds, Basel

En su Diario, Anne llama a su padre Pim. Él es el pilar de calma y la autoridad indiscutible entre las ocho personas escondidas. Según relata Anne, es él quien suele mediar en los conflictos entre los adultos, así como el que asume muchas de las tareas tediosas y peligrosas y que organiza una y otra vez lecturas y material escolar para los tres adolescentes.
 

Anne ama a su padre y lo admira abiertamente, en contraste con la relación a menudo conflictiva y más bien ambivalente que tiene con su madre. Escribe mucho sobre la relación con su padre; junto al Diario, él es su interlocutor más importante durante el tiempo en el escondite.

«De papá y yo será mejor que no diga mucho. El primero es el más modesto de toda la mesa. Siempre se fija en primer lugar si todos los demás ya tienen. No necesita nada, lo mejor es para los jóvenes. Es la bondad personificada, y a su lado se sienta el terremoto de la Casa de atrás».

Diario, 9 de agosto de 1943